miércoles, 29 de abril de 2009

Pandemia y la falsa ira divina


Pandemia y la falsa ira divina
Bernardo Barranco V.
 
 
El temor a los efectos devastadores de epidemias ha estado presente a lo largo de toda la historia de la humanidad. Desde tiempos inmemoriales hemos sido azotados por epidemias que causaron catástrofes demográficas; desde la prehistoria han abundado explicaciones extravagantes, llenas de mitos, sólo hacia mediados del siglo XIX comenzó a aclararse la etiología de las enfermedades infecciosas, es decir, el conocimiento del papel patogénico de los microorganismos, y el descubrimiento de la coevolución del ser humano con los agentes patógenos.
La información sobre las epidemias en el mundo antiguo y en la Edad Media es poco clara, tanto en lo referente a la población de las áreas afectadas por las plagas, como respecto al número de víctimas. Ya el Libro de los Reyes de la Biblia alude a una catástrofe que se suscitó entre las tropas asirias que sitiaban a Jerusalén, en el siglo VIII aC; sin embargo, la gran pandemia del mundo occidental se desata durante el siglo XIV, cuando Europa se vio azotada por pestes y hambrunas. Falleció entre un tercio y la mitad de la población europea a causa de la peste negra, llamada así por las manchas oscuras que anunciaban su presencia. Ahora sabemos que la enfermedad era peste bubónica. Para la población eran signos de muerte, de rebeliones populares y de castigos por pecados cometidos, personales y colectivos, lo cual se traducía en pesimismo y desesperanza.
Las dimensiones de la catástrofe crearon la convicción de que la peste era un castigo divino por los pecados de la humanidad. Unos perdieron la fe, otros se entregaron a fanatismos y excesos religiosos. Muchos se unieron a los flagelantes, que creían purgar sus pecados y escapar al castigo del juicio final, golpeándose con látigos.
En el campo cultural se impuso una fascinación morbosa y grotesca por la muerte; abundaban los malos augurios, las profecías catastrofistas y predicciones apocalípticas. El historiador medievalista Georges Duby nos narra en su libro Año 1000 cómo el arte y la literatura se impregnan de lo macabro, así como la multiplicación de las imágenes trágicas de la confrontación con la agonía y danzas de la muerte.
La crisis de influenza en México ha estimulado ansiedades de miles de personas. Ya antes habían sido rehenes de las noticias cotidianas que dan cuenta de la violencia de la guerra contra el narcotráfico, la crisis económica y la inseguridad cotidiana que padecemos cotidianamente los ciudadanos.
Desde el pasado viernes 24 de abril, la ciudad de México ya no es la misma. Una de las más grandes megametrópolis del mundo, tan habituada a la vida agitada, llena de tráfico, de contrastes sociales, de inseguridad y personas apresuradas, parecía sobrevivir a todo; hasta el tedio político de dirigentes profesionalizados en pugnar y atacarse en rituales endogámicos. Sin embargo, el anuncio de la potencial amenaza pandémica del virus influenza porcina ha venido a cambiar el rostro y ánimo de una ciudad que históricamente había soportado hasta terribles desastres naturales como los terremotos.
Como consecuencia del miedo y angustia al contagio, surgieron imágenes inéditas en nuestra ciudad: tapabocas, calles y avenidas desiertas, teatros, cines y estadios vacíos, restaurantes sin servicio, hospitales llenos; habitantes de miradas fijas, rostros preocupados y una serena intranquilidad.
Empero, hay otro tipo de epidemias estampadas por la estupidez, la ignorancia e intolerancia. Han empezado a circular, en algunos grupos cristianos y católicos, interpretaciones que reciclan viejas nociones del castigo divino; sustentan que se ha despertado la ira de Dios como guía de razonamiento en torno a la acechante atmósfera endémica que nos ha invadido.
Según ellos, vivimos una punición aterradora, fruto de los excesos y colosales pecados cometidos por el conjunto de la sociedad. En blogs se pueden apreciar elucidaciones sobre la preocupante situación actual; se evocan pasajes de la Biblia, como el libro de Apocalipsis, donde Juan narra visiones de jinetes apocalípticos que traen muerte, hambruna, destrucción y plagas.
Me llamó la atención la pequeña procesión que se realizó el domingo pasado en la catedral metropolitana, que después de tres siglos se saque a las calles al Cristo de la Salud, protector de pestes y desastres naturales.
Grupos de la llamada derecha confesional señalan coincidencias, justo a dos años de que la Asamblea Legislativa del Distrito Federal aprobó la interrupción del embarazo, causando según ellos, más de 22 mil abortos, dicha concomitancia puede interpretarse como una señal del desagrado de Dios al atrevido atentado de los legisladores de esta ciudad para quebrantar la vida sagrada de inocentes.
Fundamentalismos, salvacionismos, maniqueísmos e intransigencias pueden resurgir, aprovecharse del actual clima de incertidumbre para persuadir y predicar que estamos sometidos a la anarquía del mal, ya que las costumbres y los hábitos morales se han relajado, y además porque se han desafiado las leyes de la naturaleza e incumplido los códigos de Dios. Hay que estar atentos con evangélicos neoapocalíticos y con el ayatolismo católico que ventajosamente quieran sacar raja de la emergencia actual, pretendiendo colonizar ansiedades sociales.
A los gravísimos problemas que enfrentamos no incrementemos el contagio del oscurantismo fanático, aquel impregnado por los pesimismos, la amargura y el reproche de que todo lo actual está mal por principio. Ya no estamos en la Edad Media, cuando, además de las pandemias, se propagaban los virus de las supersticiones, los malos augurios y los sentimientos de culpa. Grandes males aquejan nuestra nación como para sumarle las patologías religiosas de aquellos que invocan la ira de Dios.

los cerdos peligrosas usan traje

Los cerdos peligrosos usan traje
Mike Davis*

Foto

Algunas farmacias del centro de la ciudad de México ofrecieron ayer cubrebocas y de inmediato se formaron largas filas para adquirir el productoFoto María Luisa Severiano
 

Las hordas de springbreakers regresaron este año de Cancún con un souvenir invisible, pero siniestro.

La influenza porcina mexicana, quimera genética probablemente concebida en las cloacas de algún chiquero industrial, de pronto amenaza con dar una fiebre al mundo entero. Los brotes iniciales en toda Norteamérica revelan una infección que ya se propaga a mayor velocidad que la más reciente cepa pandémica oficial, la influenza de Hong Kong de 1968.
Robando reflectores al asesino oficialmente designado, el H5N1 –que por lo demás muta con vigor–, este virus porcino es una amenaza de magnitud desconocida. Sin duda parece mucho más letal que el SARS en 2003, pero, siendo influenza, puede resultar más duradero que éste y menos proclive a volver a su cueva secreta.
Dado que las influenzas estacionales domesticadas del tipo A causan la muerte hasta a un millón de personas cada año, incluso un modesto incremento de la virulencia, en especial si se combina con alta incidencia, podría producir una carnicería semejante a la de una guerra en gran escala.
Entre tanto, una de las primeras víctimas ha sido la confortante fe, predicada durante mucho tiempo en los púlpitos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en que las pandemias pueden ser contenidas por las rápidas respuestas de las burocracias médicas, independientemente de la calidad de la salud pública local.
Desde las primeras muertes producidas por el H5N1 en Hong Kong, en 1997, la OMS, con el apoyo de la mayoría de los servicios nacionales de salud, ha promovido una estrategia centrada en identificar y aislar una cepa pandémica dentro del radio local del brote, seguida por una completa dosificación de la población con antivirales y vacunas (si las hay).
Un ejército de escépticos ha cuestionado con razón este enfoque de contrainsurgencia viral, pues sostienen que hoy día los microbios pueden viajar por el mundo (literalmente, en el caso de la gripe aviar) más aprisa de lo que los funcionarios de la OMS o locales pueden reaccionar al brote original. También apuntan al primitivo y a menudo inexistente seguimiento de la conexión entre las enfermedades humana y animal.
Pero la mitología de intervención audaz, preventiva (y barata) contra la gripe aviar ha sido invaluable para la causa de los países ricos, como Estados Unidos y Gran Bretaña, que prefieren invertir en sus propias líneas Maginot biológicas que incrementar dramáticamente la ayuda a las líneas frontales epidémicas fuera de su territorio, así como para las grandes trasnacionales farmacéuticas, que han combatido las demandas del tercer mundo por la manufactura pública y genérica de antivirales críticos, como el Tamiflu de Roche.
En todo caso, es probable que la influenza porcina muestre que la versión OMS/CDC de la preparación a una pandemia –sin una nueva y cuantiosa inversión en vigilancia, infraestructura científica y regulatoria, salud pública básica y acceso global a fármacos de vida o muerte– pertenece a la misma clase de manejo de riesgo piramidal que los derivados de AIG o los títulos de Madoff.
No es que el sistema de advertencia de pandemia haya fallado, sino que no existe, ni siquiera en Norteamérica y Estados Unidos.
Tal vez no sea sorprendente que México carezca tanto de la capacidad como de la voluntad política para dar seguimiento a la mortandad de ganado y sus impactos en la salud pública; pero la situación apenas si es mejor al norte de la frontera, donde la vigilancia es un pastiche disfuncional de jurisdicciones estatales y las trasnacionales productoras de ganado dispensan a las regulaciones de salud el mismo desprecio con que tratan a trabajadores y animales.
De manera similar, una década de advertencias urgentes de científicos en el campo no ha logrado asegurar la transferencia de tecnología avanzada de análisis viral a los países que están en la ruta directa de una probable pandemia. México cuenta con expertos de fama mundial en enfermedades, pero tuvo que mandar muestras a un laboratorio en Winnipeg (que tiene menos de 3 por ciento de la población de la ciudad de México) para identificar el genoma de la cepa. Por eso se perdió casi una semana.
Pero nadie estaba menos alerta que los legendarios controladores de enfermedades de Atlanta. Según el Washington Post, los CDC apenas se enteraron del brote seis días después de que el gobierno mexicano comenzó a imponer medidas de emergencia. De hecho, “los funcionarios de salud pública de Estados Unidos aún están en gran parte a oscuras acerca de lo que ocurre en México, dos semanas después de que se reconoció el brote”.
No debería haber excusas. No se trata de un “cisne negro” batiendo las alas. La paradoja central de este pánico por la influenza porcina es que, si bien fue totalmente inesperada, también se había vaticinado con precisión.
Hace seis años, Science dedicó una nota importante (reportada por la admirable Bernice Wuethrich) para probar que, “luego de años de estabilidad, el virus de la influenza porcina norteamericana ha saltado hacia una vía rápida de evolución”.
Desde que fue identificada, al principio de la gran depresión, la influencia porcina H1N1 sólo se había desviado ligeramente de su genoma original. Sin embargo, en 1998 se abrieron las puertas del infierno. Una cepa altamente patógena comenzó a diezmar la población de una granja porcina fabril en Carolina del Norte, y versiones nuevas y más virulentas comenzaron a aparecer casi cada año, entre ellas una extraña variante de H1N1 que contenía los genes internos del H3N2 (la otra influenza tipo A que circula entre humanos).
Investigadores entrevistados por Wuethrich se preocupaban de que uno de estos híbridos pudiera convertirse en influenza humana (se cree que las pandemias de 1957 y 1968 se originaron en la mezcla de virus aviar y humano en el cuerpo de cerdos) y llamaron a la creación de un sistema de vigilancia oficial sobre la influenza porcina: amonestación que, desde luego, pasó inadvertida en un Washington preparado para quemar miles de millones de dólares en fantasías de bioterrorismo mientras hacía caso omiso de peligros obvios.
Pero, ¿qué causó esta aceleración de la evolución de la influenza porcina? Probablemente lo mismo que ha favorecido la reproducción de la gripe aviar.
Desde hace mucho tiempo los virólogos creen que el sistema de agricultura intensiva del sur de China –una ecología inmensamente productiva de arroz, pescado, cerdos y aves domésticas y salvajes– es el motor principal de la mutación de la influenza, tanto la estacional como la genómica episódica. (Más raro es que se dé un salto directo de aves a cerdos y/o humanos, como ocurrió con el H5N1 en 1997.)
Sin embargo, la industrialización trasnacional de la producción ganadera ha quebrado el monopolio natural de China sobre la evolución de la influenza. Como muchos escritores han destacado, la crianza de animales ha sido transformada en décadas recientes en algo más parecido a la industria petroquímica que a la familia feliz de granjeros que presentan los libros de texto para niños.
Por ejemplo, en 1965 había 55 millones de cerdos en más de un millón de granjas de Estados Unidos; hoy existen 65 millones, concentrados en 65 mil instalaciones, la mitad de las cuales tienen más de 5 mil animales. En esencia, se trata de una transición desde los chiqueros a la antigua hacia vastos infiernos de excremento, de naturaleza sin precedente, en los cuales decenas, incluso cientos de miles de animales con sistemas inmunes debilitados se sofocan entre el calor y el estiércol e intercambian patógenos a velocidad de vértigo con sus compañeros de presidio y sus patéticas progenies.
Quien haya viajado por Tar Heel, en Carolina del Norte, o Milford, Utah –donde las subsidiarias de Smithfield Foods producen cada año más de un millón de cerdos por cabeza, así como cientos de pozas llenas de mierda tóxica–, entenderá por intuición hasta qué punto las agroindustrias han interferido con las leyes de la naturaleza.
El año pasado una distinguida comisión convocada por el Centro de Investigación Pew emitió un informe señero sobre la “producción animal en las granjas industriales”, el cual subrayaba el agudo peligro de que “el continuo reciclaje de virus… en grandes manadas o rebaños incrementará las oportunidades de generación de virus novedosos, mediante mutación o eventos recombinantes, que podrían propiciar una transmisión más eficaz de humano a humano”.
La comisión también advirtió que el uso promiscuo de antibióticos en fábricas de cerdos (alternativa más barata que sistemas de drenaje o ambientes más humanos) favorecía el aumento de infecciones por estafilococo dorado resistentes a los antibióticos, y que los lixiviados de los desagües producían brotes de pesadilla de E. coli y Pfisteria (el protozoario del día del juicio, que ha matado más de mil millones de peces en los estuarios de Carolina y enfermado a docenas de pescadores).
Sin embargo, cualquier intento de mejorar esta nueva ecología patógena tendría que enfrentarse al monstruoso poder ejercido por conglomerados ganaderos como Smithfield Foods (cerdo y res) y Tyson (pollo). Los comisionados del Centro Pew, encabezados por John Carlin, ex gobernador de Kansas, reportaron obstrucción sistemática de su investigación por las corporaciones, incluso con amenazas descaradas de retener financiamiento a investigadores.
Además, se trata de una industria altamente globalizada con equivalente peso político internacional. Así como el gigante del pollo Charoen Pokphand, con sede en Bangkok, logró suprimir investigaciones sobre su papel en la propagación de la gripe aviar por toda Asia, es probable que la prevista epidemiología del brote de influenza porcina se estrelle contra el valladar corporativo de la industria del cerdo.
Esto no quiere decir que jamás se encontrará una pistola humeante. Ya hay versiones en la prensa mexicana en torno a un epicentro de influenza alrededor de una gigantesca subsidiaria de Smithfield Foods en el estado de Veracruz. Pero lo que más importa (en especial dada la amenaza constante del H5N1) es la configuración mayor: la estrategia fallida de la OMS contra la pandemia, la ulterior declinación de la salud pública mundial, el férreo control de las grandes farmacéuticas sobre los medicamentos vitales, y la catástrofe planetaria de una producción ganadera industrializada y ecológicamente desordenada.
Traducción: Jorge Anaya
* Autor de los libros sobre la amenaza de la fiebre aviar: El monstruo llama a nuestra puerta yCiudad de cuarzo

reportaje de jorge morales sobre granjas carroll

Los estragos de Granjas Carroll en Perote

Granjas Carroll es una empresa dedicada a la producción comercial de cerdo para abasto, ubicada en Perote Foto: Especial
“Aquí vivimos con miedo”, dice Margarita Hernández Burgos, quien es dueña de una tienda de abarrotes en la pequeña comunidad de La Gloria, del municipio de Perote, que en los últimos días acaparó los reflectores de medios estatales y nacionales por ser epicentro de una misteriosa epidemia –gripe, neumonía, bronconeumonía, ninguna autoridad lo ha confirmado con certeza– que cobró la vida de dos niños y la enfermedad de cientos de pobladores más.

Hecho que como otros que han ocurrido desde hace años tiene como telón de fondo la operación indiscriminada de Granjas Carroll, una empresa trasnacional –sancionada desde 1997 en Estados Unidos, acusada de graves daños al medioambiente y a la salud–que produce un millón de cerdos al año y que desde hace una década se ha convertido en blanco de críticas de organizaciones civiles y pobladores de la región de Perote. 

La Gloria es uno de estos casos, en donde se le responsabiliza de ser un foco de infección y contaminación del aire y del agua, tema del que hasta el momento la autoridad guarda silencio.

Margarita es precisamente uno de los cinco vecinos activistas de La Gloria, que enfrentan denuncias penales, como la 10/2007, presentada por personal de Granjas Carroll por supuestamente haber cometido el delito de “ataques a las vías generales de comunicación” por el bloqueo a la carretera federal Achichica-Perote efectuado por un grupo de pobladores que protestaron por la expansión indiscriminada de la empresa porcícola.

Aunque para los pobladores la protesta resultó un éxito, pues logró que Granjas Carroll cancelara la construcción de dos módulos de crianza de cerdos más, próximos a la comunidad de La Gloria, lo que vino después fue una pesadilla para quienes la empresa ubicó como los supuestos cabecillas del movimiento.

Margarita no oculta su miedo. Pese a ser una destacada activista, revela que el hostigamiento de la empresa no sólo es legal, sino también psicológico, con llamadas telefónicas amenazantes y mensajes de muerte, como la del anónimo aparecido en la pared de su negocio en enero de 2007, en el que le decían “que me calmara, porque sabía lo que le pasaba a las personas que se atrevían a meterse con ellos”, lo que motivó que presentara una denuncia penal contra la empresa ante la agencia del ministerio público de Perote que actualmente “se encuentra archivada”.

Peor situación es que la vive el señor Guadalupe Serrano Gaspar. A sus 66 años, este agricultor de maíz, frijol y habas, externa la zozobra constante en la que vive, tras ser denunciado por personal de la empresa como uno de los “revoltosos” que participó en el bloqueo a la carretera federal.

El 8 de abril de 2008 padeció uno de los momentos más amargos de su vida, al ser detenido por un grupo de agentes de la AFI, disfrazados de obreros, luego de ser sacado mediante engaños de su domicilio por Omar Hernández, quien en ese entonces fungía como secretario particular del alcalde de Perote, Guillermo Franco.

“El día que me detuvieron, vino a mi casa y me dijo que el alcalde quería hablar conmigo, porque me iba a dar un nombramiento de director de Obras y cuando salí fui detenido por los agentes de la AFI”. Esposado, fue llevado a la ciudad de Xalapa y posteriormente trasladado al penal de San Miguel, en Puebla, en donde tras el pago de una fianza fue liberado. Tan irregular resultó su detención que el propio alcalde de Perote intervino y despidió de inmediato a Omar Hernández.

Pero Guadalupe Serrano no ha recuperado la tranquilidad. Su vida se reparte en el trabajo en el campo, en el pago de abogados, de transporte y la visita al juzgado de Cholula, Puebla, a donde acude cada quince días, pues es donde Granjas Carroll radicó la denuncia penal, lo que se ha convertido en un calvario para él. 

“Vivo y trabajo para defenderme”, expresa, conteniendo las lágrimas, presa de la angustia, que es idéntica a la que sufre Bertha Crisóstomo Lara, la agente municipal de La Gloria y otra de las denunciadas por Granjas Carroll, junto con su sobrino José Luis Martínez Crisóstomo. 

Bertha Crisóstomo toma con humor, no exento de un dejo de tristeza, el calvario que le ha significado denunciar la contaminación provocada por Granjas Carroll en su comunidad. 

El mismo día en que detuvieron a Guadalupe Serrano Aguilar fue visitada en su domicilio por el propio Omar Hernández, quien mediante engaños buscó sacarla. “Me pidió que le enseñara donde vivía el señor Guadalupe y no sé porqué razón no quise salir de la casa, me quedé recargada en la puerta y fue cuando vi a unos hombres extraños que luego supe eran los agentes de la AFI que también iban a detenerme”.

Desde entonces, la vida de Bertha Crisóstomo tampoco ha sido fácil. Al incómodo peregrinaje cotidiano al juzgado de Cholula, Puebla, se suma el acoso telefónico, de voces masculinas, siempre distintas, que la insultan y amenazan. 
Y como todos los que se han atrevido a denunciar la contaminación de Granjas Carroll, no ha escapado del espionaje de la empresa, que por medio de vehículos vigilan su domicilio cuando hace recorrido por la comunidad o sale del municipio por carretera.

El pasado 6 de abril ocurrió el último incidente a Bertha Crisóstomo, cuando al regresar de la oficina de la agencia municipal a su domicilio fue seguida cerca de las 22:30 horas por un vehículo compacto de color café, el cual le dio tres vueltas a la manzana donde vive para luego tomar fotos con la cámara de un teléfono celular. 

“Es algo que pasa seguido. Cuando voy a Xalapa siempre hay un vehículo que me sigue hasta la comunidad de La Joya. O cuando voy a dar una vuelta al parque de Perote, siempre hay gente que anda atrás de mí,vigilándome”.

Este último incidente lo reportó al alcalde Guillermo Franco, quien a su vez se comunicó con Tito Tablada Cortés, gerente de Relaciones Públicas de Granjas Carroll de México, para pedirle una explicación. “No tema usted. Yo hablé con Tito Tablada y me dijo que no era ninguna represalia contra usted, que la respeta y es una dama”, fue la respuesta que le comunicó el alcalde.

Pero para José Luis Martínez Crisóstomo no puede haber tranquilidad cuando el hostigamiento de la empresa es persistente y ésta presume de poder e impunidad. Las mismas llamadas telefónicas anónimas se han encargado de regar la especie: “nos dicen que dejemos esto, que ellos tienen muchos dólares y gozan de la protección de altos funcionarios del gobierno”. 

Hay pobladores como María Victoria Hernández Arguello, denunciada penalmente por Granjas Carroll, que prefieren ya no hablar y elude todo trato con la prensa. Quienes la conocen, aseguran que se encuentra afectada emocionalmente por todos los problemas que se han derivado tras las denuncias de las irregularidades de la empresa.

Hoy en día, la denuncia penal 10/2007, por la comisión del supuesto delito de “ataques a las vías generales de comunicación”, está en su fase final, por lo que los denunciados se encuentran a la expectativa de una próxima resolución, lo mismo que otra denuncia penal por el supuesto robo de dinero que había en el interior del vehículo de uno de los denunciantes el mismo día de la protesta. 
Se trata del vehículo de Gerardo Sánchez Vázquez, propietario de la constructora Gesava, SA de CV, contratista de Granjas Carroll de México e irónicamente originario de la comunidad de La Gloria, quien argumenta que el día de la protesta de los pobladores circulaba por el lugar y le fue hurtado dinero en efectivo que se encontraba en el interior de su vehículo. 

A la denuncia se sumó Arturo Pérez, chofer de la pipa que supuestamente fue detenida por pobladores de La Gloria, ese mismo día. Y finalmente, Joaquín Hernández Torres, ex trabajador de Granjas Carroll, quien se retractó de sus declaraciones durante el proceso judicial, argumentando que había firmado una primera declaración en donde culpaba a los pobladores de La Gloria bajo la presión del propio Gerardo Sánchez, a quien responsabilizó de la redacción del texto. Según refieren los pobladores denunciados, Hernández Torres se habría desdicho de su primera declaración pues “no quería culpar a inocentes”.

Enfermedad y muerte

El miedo no ha impedido que pobladores de la comunidad de La Gloria denuncien la contaminación que produce Granjas Carroll en la región de Perote.

Durante un recorrido realizado por Milenio Veracruz en la comunidad de La Gloria, el pasado jueves se constató el fétido olor proveniente de las granjas de cerdos que se respira durante todo el día en la pequeña comunidad de apenas 3 mil habitantes, así como la existencia de enjambres de moscas que infestan los domicilios de las familias, todo lo cual ha sido negado por las autoridades de salud, incluido el propio secretario de Salud, Manuel Lila de Arce. 

Asimismo, se verificó la proximidad de las granjas de Xoltepec y Quechulá, a ocho y once kilómetros de la comunidad de La Gloria y cómo las “lagunas de oxidación” de las mismas, en donde se somete a un proceso de descomposición aéreo los desechos fecales de lo cerdos –que se vuelve gas metano–, son las responsables del fétido olor que inunda a poblaciones como la Gloria. En estas se sospecha además de un problema de filtración a los mantos freáticos de la zona.

Contigua a las lagunas de oxidación, se encuentran los denominadas biodigestores, que no son más que fosas cubiertas con una puerta de metal, en donde se tiran los cuerpos de los cerdos enfermos o que han sufrido alguna herida por peleas o aplastamiento en las granjas.

En estos agujeros cavados en el suelo, los cuerpos se descomponen, lo que representa una fuente de contaminación y proliferación de moscas, que posteriormente, empujadas por el viento, viajan hasta la comunidad de La Gloria, en donde se albergan en los domicilios.

María Dolores Herrera es una de las habitantes de La Gloria cuyo domicilio se encuentra invadido de estos insectos portadores de agentes patógenos. “Hemos llegado hasta a encontrar moscas del tamaño de una abeja, de esas que les dicen muerteras, que tenemos que eliminar todos los días”, refiere.

Como muchas familias, la suya también ha sido víctima frecuente de enfermedades gastrointestinales y de las vías respiratorias, especialmente dos de sus hijos menores, uno de los cuales, la más pequeña, de cinco años, ha desarrollado un predisposición a padecer diarreas, tos, infección en la garganta, vómitos y fiebre.

Fausto Limón Palestina y Patricia Ramírez son un matrimonio que ha visto el deterioro de su calidad de vida desde la instalación de la granja de cerdos de Granjas Carroll en Xoltepec. 

Habitantes del rancho El Riego, ubicado a unos 250 metros de la Granja, se quejan de los malos olores que inundan su domicilio a todas horas y los enjambres de moscas que los agobian. Ambos revelan una incidencia de enfermedades desde la operación de la granja de cerdos, incluido dolores de cabeza, al parecer, por la inhalación del gas metano que despiden las lagunas de oxidación. 
No es el único estropicio causado en su rancho. El tiradero de cuerpos de cerdos en las Granjas ocasionó la proliferación de manadas de perros salvajes en la zona que en varias ocasiones ingresaron a su rancho y mataron a tres de los seis avestruces que tenía en su corral. Lo grave es que de ninguna de estas afectaciones se ha hecho responsable la empresa, mucho menos, dice desalentado, ha tenido algún apoyo de las autoridades. Por otra parte, aunque autoridades de la Conagua han realizado, a petición de parte, estudios de la calidad del agua del pozo ubicado en su propiedad, en reiteradas ocasiones se le ha negado acceder a los resultados.

En las últimas semanas la comunidad de La Gloria acaparó los titulares de algunos medios de comunicación luego de que se diera a conocer la muerte de dos infantes –y la enfermedad de cientos de pobladores– como consecuencia de una extraña enfermedad causante de fiebre, tos, dolor de huesos, náuseas, lo que llevó a las autoridades de Salud de Veracruz y del IMSS a destacamentar a brigadistas y médicos y establecer un cerco sanitario. De la misma manera, se implementó un operativo de fumigación con un químico denominado Aquarrel y la aplicación de una tonelada de cal en la comunidad. 

Pese a las denuncias coincidentes de pobladores de que esta epidemia tiene vinculación con la contaminación que produce en la zona Granjas Carroll, hasta el momento las autoridades han guardado silencio y minimizado el caso, al atribuirlo a una cuestión derivada del calor y a la complicación de una simple gripa. 

Se estima que en todo el Valle de Perote, incluido parte del territorio de Puebla, Granjas Carroll opera cerca de doscientas granjas en las que produce cerca de un millón de cerdos que son exportados.

Xalapa, Jorge Morales Vázquez 

artículo de diana neri arriaga


                                                      La doctrina del shock

                           

La influenza y el terror que causa se parecen mucho a los síntomas de nuestras enfermedades conocidas, estacionarias, pero ahora tiene el carácter del sida o del cáncer mortal y, por tanto, un estornudo es una agonía.

Noam Klein, en su libro La doctrina del shock, sostiene que la teoría del shock en los individuos (como cuando los pacientes con problemas mentales eran tratados con electrochoques) funciona de la misma manera con sociedades enteras. El shock puede ser un desastre natural, un ataque terrorista, una guerra (o una epidemia), lo que nos convierte a todos en niños desorientados en búsqueda de líderes que nos protejan. Se convierte en terrorista el que no crea en ellos. 


              observa, analiza.  piensa en esto:    http://www.youtube.com/watch?v=cvG0gbvZ4tY


Ahora, un estornudo es una agonía; un beso, un terror. Poco duró aquí el gusto del récord Guinness de gente besándose. Es probable que el pasado 14 de fébrero en el Zócalo sea considerado por las autoridades como el responsable de este brote de influenza. La derecha universal, asentada en todos los gobiernos y partidos, estará feliz en lo que seguramente desde los púlpitos de la manipulación ideológica, política y religiosa será considerado castigo divino. Toda la fiebre amorosa de la primavera ha sido reprimida y convertida en un gran ambulatorio hospitalario de peste y tapabocas.

En pocas palabras, la “ley antibesos” de Guanajuato se metió al Distrito Federal por la Secretaría de Salud y presagia grandes conflictos tras los ejercicios de manipulación, aislamiento, miedo y desconfianza hacia el vecino. Las declaraciones de las autoridades de salud son cartas patrióticas ante el terror viral.

Sabiendo cómo actúan los gobiernos en estos tiempos y la debilidad de la ciudadanía, las comunidades y los intelectuales frente a los grandes fenómenos de comunicación y manipulación informática, es necesario traer comparativos que nos podrían ayudar a no quedarnos con la información oficial a secas y a buscar otros referentes, pues hoy el solo hecho de estornudar, según lo visto en las noticias, es razón suficiente para entrar en estado de pánico.

Recordemos lo sucedido en Nueva York durante la era del alcalde derechista Rudolph Giuliani, antes del 11 de septiembre: se dijo en forma igualmente alarmista que había llegado “un mosco asesino de África”, por lo que Giuliani mandó fumigar la ciudad con gran espectacularidad, haciendo uso de helicópteros y anunciando que todos se iban a morir si comían pollos.

Aquí son los cerdos mutantes y la influenza se pasa del Poder Ejecutivo al Legislativo y al Judicial; en México esta vieja epidemia se llama “influyentismo” y no hay vacuna que nos cure de ella.

Los neoyorquinos aún recuerdan lo tiempos de histeria previos a la caída de las Torres Gemelas, e igual, todos portaban tapabocas, desconfiando de todo, sospechando contagio y dejando a las autoridades no sólo la última, sino la única palabra.

El programa cero tolerancia de Giuliani que se aplica en el Distrito Federal es todo un programa y lleva incluida la histeria colectiva, el odio, la desconfianza. Este tipo de fenómenos epidemiológicos del siglo XIX que acontecen en el XXI por lo general llevan en la panza un conflicto político grave, una manipulación, y es la manera en que hoy se gobierna sin credibilidad. De un día para otro, el mal desaparecerá.

En estas horas y próximos días el rumor sobre miles de muertos, sin cuerpos ni funerales, se extiende con la misma técnica que se usó en la versión de que El Chapo está en todas partes, come pacíficamente en restaurantes y quita celulares a los comensales. Esto tiene un tufo y cierto vínculo con los rumores y los chistes que venían de Chile en 1975, antes del golpe militar contra Allende; son el rumor de la “rata gigante” y del Chupacabras, un paso más en la militarización y sólo por una razón: no hay información precisa y confiable. Por alguna razón, la influenza nos acerca al discurso de Bush “contra el terrorismo” y hace del virus un protagonista más de la descomposición política que vivimos.

Entre la confrontación entre el gobierno federal, el del Distrio Federal y el del estado de México –confrontados hace unos días por el tema del agua–, y entre PAN, PRD y PRI en la lógica de la contienda electoral, el brote de influenza ha sido convertido en una escalada para ver quién tiene el discurso y la posición más catastrofista, y así, en unas cuantas horas del viernes pasaron de la minimización y trivialización del tema al extremo del alarmismo.

El protocolo de salud, basado en los datos precisos sobre el carácter exponencial de la epidemia, que debería determinar las medidas a seguir, no existe, y las que se manejan son confusas. Asimismo, la frontera entre fallecimientos previstos y por la influenza se oculta deliberadamente. ¿Cómo deslindar en este momento los síntomas de una gripa normal de los de la influenza? ¿Quién ante una gripa no ha sentido dolor de cabeza, de garganta, cansancio y dolor de huesos? Si el virus es nuevo, ¿por qué ya tienen la medicina y dicen que no nos preocupemos?

 

Contra el mal, una recomendación: mejor morir que dejar de besar.

domingo, 26 de abril de 2009

El Señor es mi pastor

Hoy sufro por mi gente, por mi país, tenemos una epidemia que amenaza ser pandemia, aquí me quedaré en Tabasco esperando no sé bien qué, pero aquí estaré con mi familia rogando a dios que no pase a mayores, no sé que quiera decir ésto que está pasando, algo nos dice toda esta degracia, no sé a quien culpar si al gobierno,a la naturaleza,a nosotros mismos y a nuestros modernos estilos de vida. Hay fenómenos que nos recuerdan a Dios y a nuestra vulnerabilidad creciente. Tememos al narcotráfico y mira lo que nos pasa, pero El Señor es mi pastor, nada me faltará...

lunes, 20 de abril de 2009

hoy es lunes

Regreso de vacaciones. Readaptación. Relucha. Reinicio. Reacomodo. Resurgir. Rememorar. Reempezar. Fe, confianza, amor. Santi, intenso. Gente que matas, gente ya muerta, gente que vive muerta, gente muerta que vive. De todo en la viña del señor. Sorpresas, yo quiero sorpresas, con el juego vendrán las sorpresas? qué hay que hacer? motivos, acciones, aventuras. Casi acaba el relunes.

domingo, 19 de abril de 2009

la tarde cae ya

Llega la oscuridad, se cierra el telón y aquí hay calor. La sinrazón puebla el desierto, la soledad es buena, el ruido no ayuda, para quien quiere estar solo hay espacios, no se porqué tanto rechazo a la soledad, al silencio, que siempre son necesarios para oirte, para escucharte, lejos de tantas distracciones, muchas absurdas, de los anhelos interminables de belleza, de juventud, de dinero, de felicidad. Basta ya de vanalidades, escucha tú corazón, duele, a veces duele, pero si quieres decidir, aprende a desconfiar de los consejos.

viernes, 17 de abril de 2009

Búsqueda inescrupulosa de lucro

El negocio de las vacunas: caso VPH

La vacuna ha sido probada en ensayos clínicos con mujeres de 15 a 23 años, pero la vacunación se está practicando a niñas desde los nueve, sobre las que se desconocen sus efectos. Al 2009 se habían reportado al Sistema de Notificación de Eventos Adversos en Vacunas de Estados Unidos, más de 10 mil casos y se estima que sólo se reportan 10 por ciento de los casos. De éstos, 458 fueron hospitalizados y 29 fallecieron

Por: Silvia Ribeiro
La gran industria farmacéutica se ha destacado desde sus orígenes por la búsqueda inescrupulosa de lucro. Por muchos años fue el sector industrial con mayor porcentaje de ganancias. Al 2008, diez empresas controlaban 55 por ciento del mercado global de farmacéuticos: Pfizer, GlaxoSmithKline, Sanofi-Aventis, Roche, AstraZeneca, Johnson & Johnson, Novartis, Merck, Wyeth (engullida por Pfizer en 2009) y Lilly.Cuando no encuentran nuevos mercados, los inventan. ''Crean'' dolencias, colocando nuevos títulos a situaciones que no demandaban tratamiento con fármacos, con mercadeo agresivo sobre sus supuestos beneficios. La tendencia actual es comprar empresas de biotecnología y lanzarse, por un lado, a promover la investigación genómica, esperando crear nuevos nichos de mercado si nos convencen de que debemos secuenciar nuestros genes para saber como nos sentimos; y por otro, crear un mercado para vacunas transgénicas, que es el caso de la controvertida vacuna para el virus del papiloma humano (VPH).Mientras que las ventas de productos farmacéuticos han tenido un crecimiento anual de 5-6 por ciento, el mercado de vacunas aumentó hasta 20 por ciento anual, y se espera que llegue a 36 mil millones de dólares anuales en 2013. Cuatro empresas controlan 91.5 por ciento del mercado mundial de vacunas: Merck, GlaxoSmithKline, Sanofi Aventis y Wyeth (ver ''¿De quién es la naturaleza?'' en www.etcgroup.org)En 2007, por primera vez, las vacunas para adultos superaron las ventas de vacunas pediátricas, como parte de la estrategia de creación de nuevos mercados. La contribución más importante fue el jugoso negocio de las vacunas del VPH, algunas de cuyas más de 100 cepas están asociadas al desarrollo de cáncer cérvico uterino. Hay dos vacunas en el mercado: Gardasil, de Merck, que actúa sobre las cepas 6, 11, 16 y 18 y Cervarix, de GlaxoSmithKline, sobre la 16 y 18. Según las compañías, los tipos 16 y 18 están asociadas al 70 por ciento de los casos de cáncer cérvico uterino.Esas vacunas, producto de procesos de transgenia, han sido erróneamente propagandeadas como vacunas ''contra el cáncer''. Pese a su costo exorbitante, efectos secundarios y restringido campo de acción, han sido compradas en los últimos años por varios sistemas de salud públicos, para campañas de vacunación masiva a niñas púberes, adolescentes y mujeres jóvenes. Desde 2008 son también obligatorias para mujeres de 11 a 26 años que soliciten visa de inmigrante en Estados Unidos, que por supuesto, deben pagarlas. El único dato no controvertido de esta vacuna son las altísimas ganancias de las empresas: Gardasil le reportó a Merck mil 500 millones de dólares solamente en 2007.Mucha gente puede pensar que los costos se justifican porque la vacuna protegería contra un cáncer de alta incidencia. Veamos los datos. En México, según datos del instituto de estadísticas Inegi, mueren más de 4 mil mujeres al año por cáncer cérvico uterino, representando 1.7 por ciento de las defunciones femeninas registradas. La infección por VPH es una de las más difundidas en el mundo y se estima que hasta 80 por ciento de la población se puede contagiar en algún momento de su vida. Sin embargo, en ocho de cada 10 casos, se produce una resistencia natural al virus.Pero mientras que en México el cáncer cérvico uterino ocupa el segundo lugar en muerte por cáncer femenino, en Estados Unidos y Europa su incidencia ha disminuido significativamente en las últimas décadas. Esto se debe a que la presencia del virus no implica necesariamente la aparición de cáncer, sino que otros factores concomitantes, como tabaquismo, presencia de otras infecciones, desnutrición, sistema inmunológico debilitado y falta de detección oportuna de los primeros síntomas (como control regular con Papanicolau), coadyuvan a que derive en cáncer. Se trata principalmente de causas socio-económicas contra las que no existe ninguna vacuna.Gardasil y Cervarix son aún vacunas experimentales. El estudio más amplio sobre sus posibles efectos fue auspiciado y conducido por Merck, con amplia gama de conflictos de interés de los científicos involucrados. Al 2009 se habían reportado al Sistema de Notificación de Eventos Adversos en Vacunas de Estados Unidos, más de 10 mil casos –y se estima que sólo se reportan 10 por ciento de los casos. De éstos, 458 fueron hospitalizados y 29 fallecieron (ver excelente artículo de Asa Cristina Laurell en La Jornada, México, 4/3/09). Entre los efectos secundarios, se incluye que la vacuna puede promover cáncer a partir de otras cepas de virus presentes en el organismo, abortos espontáneos en mujeres embarazadas luego de la vacunación, parálisis y otros.La vacuna ha sido probada en ensayos clínicos con mujeres de 15 a 23 años, pero la vacunación se está practicando a niñas desde los nueve, sobre las que se desconocen sus efectos. Según el estudio mencionado, la vacuna tuvo un efecto preventivo en lesiones precancerosas, pero si realmente evitará el cáncer cérvico-uterino, sólo se sabrá hasta dentro de 25-30 años.Por estos y muchos otros datos, asociaciones médicas y de científicos en España, Canadá y Alemania exigen una moratoria a estas vacunas. No obstante, México ha embarcado a su población en un gran experimento de vacunación masiva (y lo consideran o han comenzado varios otros países de la región como Argentina, Brasil, Chile, Ecuador, Paraguay, Uruguay, Venezuela, entre otros), gastando millonarias sumas de dinero público que deberían usarse para verdadera prevención, en lugar de regalarle a las trasnacionales farmacéuticas el dinero y el uso de sus poblaciones como conejillos de indias.

martes, 14 de abril de 2009

cuando todo fluye

De qué manera se deben ajustar las emociones para sentir que todo fluye, que todo va, que todas las cosas pasan para bien, que todo está bien. ¿Es soberbia, ambición ingrata desear las cosas que tal vez no te correspondan? ¿Si te hace infeliz es que no te corresponde? ¿Hasta dónde hay que aguantar? dicen que son más felices o felices a secas las personas que no desean, pero ¿es de la naturaleza humana no desear? a lo mejor, desear amar cada día más, desear ser más amados, desear la paz, desear la concordia, a lo mejor esos deseos no te causan gran frustración y es que el tiempo pasa, transcurre, corre, vuela...

martes, 7 de abril de 2009

amistad

Ellas y ellos son mujeres y hombres periodistas de todo el país y una de Barcelona, me siento feliz de su amistad y de todo lo que aprendemos juntas.

y la vida transcurre

Y la vida va y va. y hay que buscarse quehaceres y más quehaceres, porque la rutina agobia porque hay que hacerse de respuestas y tomar el toro por los curnos, porque no se nos enseñó acnstruir historias de amor en la que la protagonista era princesa y príncipe y hay que luchar y hay que bregar y bregar y adaptarse y no esperar dormida al consorte, porque si te duermes te lleva la corriente y porque aún con los ojos bien abiertos te asaltan las dudas y nublan tu razón. Que nadie aprendió que el mundo es diverso y ancho y está para recorrerse no para anquilosarse, que la maldad existe y la malignidad también. que eres fuerte, aún cuando eres mujer y a pesar y aún y es más por ser mujer eres fuerte, ríete de todo y navega a lo desconocido.